Abriendo la cancha

En este artículo titulado Abriendo la cancha, se intentará transmitir como el aferrarse a "una verdad" puede convertirnos en ignorantes.

 

Perfectamente este artículo se podría llamar "Abriendo la cabeza", pero para los rioplatenses futboleros, nos es muy ilustrativo utilizar términos futbolísticos.En fútbol, abrir la cancha es dirigirse a un lugar que no se ha transitado hace rato, de forma de crear situaciones nuevas y de permitir a compañeros de equipo generar también nuevas experiencias, nuevas llegadas de gol, estar más cerca de ganar.

Generalmente son los jugadores osados, sin miedo a equivocarse, que saben que en el error también hay aprendizaje, y que nadie aprende a caminar sin caerse varias veces.

El abrir la cancha es darle al otro la oportunidad de escaparse con menos ataduras, dándole la posibilidad de llegar a lo que busca.El permitir al loco volar, es abrir la cancha, el permitir y acompañar al curioso a investigar es abrir la cancha, el romper con lo previsto y probar cosas nuevas es abrir la cancha.

 

Entrando en el tema que quiero abordar hoy, debo comentarles que esta frase "abrir la cancha" surge hace unos meses cuando comencé a interesarme por saber algo más del mundo del caballo, algo más del propio caballo, algo más, más allá de lo académico, más allá de las disciplinas con las que me vinculo normalmente, más allá.

Comencé a aprender de la mano de un referente mundial como lo es el Sr. Jorge Rossi de la Escuela de Jinetes de Carrasco Polo Club, un profesor de equitación pero mucho más que eso.Es el único sudamericano seleccionado para ir a la alta escuela Alemana, multicampeón en pistas, dueño del caballo más ganador de la historia de la equitación (salto) en el país, pero por sobre todo eso, un tipo sencillo, accesible, de mente abierta, dispuesto a aprender lo que no sabe y a enseñar lo que sabe.

 

Andrés Rusiñol, Daniel Berhouet, Jorge Rossi y Mariana Pacheco en el cierre del curso "equitación campera".

 

 

Es así, que él con una formación netamente clásica y yo con una formación netamente campera comenzamos a intercambiar opiniones, a explicarnos el uno al otro el porqué de tantas cosas que no lográbamos comprender, el explicarle que nosotros "los pitufos de frenos patones" teníamos un por qué usar piernas en nuestras embocaduras y él contarme por qué ellos "los cajetillas de trote levantado" usaban lo que usaban, la función de cada artilugio colocado al caballo, etc.

Luego se sumó Mariana, más tarde Ronan, profesores de la misma escuela quienes nos han despertado curiosidades y explicado también muchos aspectos de su arte.Asimismo, les hemos contado parte de nuestro trabajo, las explicaciones, los tecnicismos implícitos en cada cosa, en cada freno, en cada movimiento, en cada parte de nuestro recado.

Es aquí, donde comienza la sinergia, ambos empezamos a notar que "abrir la cancha" nos ha beneficiado notoriamente, a mi fundamentalmente porque primero conozco básicamente la disciplina que ellos practican y enseñan, a su vez porque veo que en cada clase que imparten fijan valores de vida, no sólo se quedan en el formalismo de la clase, la técnica y demás.Ahora me doy cuenta, como el gaucho de campo, el domador racional, el jinete profesional de rienda no está tan lejos de la equitación clásica (aunque nuestra condición de uruguayos conservadores no nos permita verlo).

Y me enorgullece que ellos, ahora, comprenden las bases de nuestra equitación campera, de nuestro arte, de nuestros deportes y disciplinas. 

 

Es esperanzador que tal vez gente de ambas disciplinas dejen los preconceptos y prejuicios de lado y se animen a conocer lo otro, lo diferente que tantas veces descartamos sin siquiera saber la razón de hacerlo.

A modo de anécdota, les cuento que Jorge accedió a probar en una yegua de 4 años (promesa del salto) un bridón de hierro abandonando el acero inoxidable, una yegua nerviosa, de mucho carácter, que renegaba de su freno.Estudiamos el caso, diseñamos un freno adecuado a su disciplina y uso, y hoy la yegua entrena y compite (con excelentes resultados) con ese bridón que creamos para ella.A consecuencia de esto, Jorge comenzó a cuestionarse cómo la historia podría haber sido otra si hubiese tenido en cuenta que hace más de 30 años en equitación usaban hierro en la boca y que por el mero hecho estético se pasaron paulatinamente al acero inoxidable.

Hoy, también abrió la cancha, así lo hizo Ronan con el tordillo que intenta "acomodar" y ojalá así lo harán muchos más, por lo cual pasaremos a pertenecer a esa disciplina.

 

Andrés Rusiñol y más atrás Daniel Berhouet abriendo la cancha

 

 

Estoy plenamente convencido que nadie traiciona a nadie por aprender más de otra disciplina sino que por el contrario, capitalizará ese conocimeinto en pro de mejorar su propio arte.

Me gustaría saber, si el día de mañana sucediera algo relevante y cuando le pregunten cómo lo hiciste se mencione a esa "otra" disciplina. Las caras que pondrán, se preguntarán sin dudas "por qué no habremos abierto la cancha antes?".

Aunque nos pese, creo que es parte del ser uruguayo, si bien lo que menos soy es conservador, la idiosincrasia en la que fuimos educados nos lleva inexorablemente a correrla siempre de atrás, a estar siempre en el montón pero no en la punta.

Incluso invitado por "ellos", conocí al público personaje Martín Ochoteco, "El Domador de Caballos" de National Geographic, un tipo sencillo y que más allá de ser hoy una figura pública, es un domador que ha dedicado su vida a esto, y en los últimos años dedica el 90% de su tiempo a sacar vicios fundamentalmente de mal uso.

Pude hablar con él de igual a igual, compartir experiencias, comentar lo que hacemos y coincidir en la mayor parte de las cosas, en que los problemas de los caballos son creados en su enorme mayoría por las personas, y que es más difícil domar a las personas que a los caballos.

Agradezco entonces haber conocido a estas personas.
En estos últimos días, le dimos las bases de las correcciónes de defectos de doma a un joven polista y su padre que nos consultaron para "acomodar" una de las yeguas de polo. Instruimos sobre técnicas y herramientas. Mostramos el camino, en 10 minutos la yegua era otra... el camino está claro ahora, es solo recorrerlo. Y nosotros seguiremos ABRIENDO LA CANCHA!

 

Daniel Berhouet flexionando a SV Curupí

 

 

Agradezco a Daniel Berhouet a quien concidero mi maestro, quién me transmitió la frase de su suegro de la que ahora soy dueño "el caballo es caballo", no importa la disciplina, el uso, el deporte o el trabajo, el caballo es caballo.

Esa frase que hoy aplica perfectamente a ese caso y que en 4 palabras resume y explica mucho de esto.

 

Hoy siento que más que nunca cobra vigencia aquella frase que dice: "La mente es como un paracaídas, si no se abre no sirve para nada".

 

Nos hemos nutrido en ambos sentidos, seguiremos creciendo juntos ya que hemos abierto la cancha.

 

Dr. Andrés Rusiñol


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