Seguimos ampliando conocimiento: Frenos, nomenclatura y proceso de aprendizaje

Muchas veces escuchamos nombres de distintos frenos que sin conocerlos directamente puede que no nos imaginemos de que estamos hablando o tengamos una interpretación errónea de los que nuestro interlocutor intenta decirnos. Algunos con nombres propios, otros con nombres según la función: Billy Allen, Correction, Pessoa, etc., son algunos de los interminables nombres de los frenos que existen. Primeramente debemos hacer la salvedad de que algunos de esos frenos fueron concebidos desde la idea de lograr un efecto determinado, otros frenos se diseñaron pensando en que cumplan algunos requisitos más exigentes de comodidad, función, contemplando incluso aspectos fisiológicos y de biomecánica. A lo largo de los años hemos percibido que muchos de los que han adquirido un freno "X" que según dice el fabricante genera determinada acción, el comprador no logra dicho efecto en sus caballos, algunas veces por una falta de asesoramiento pre y post venta y otras tantas veces debido a que el uso de determinados frenos conlleva a que el jinete tenga determinada sensibilidad en la mano y un conocimiento determinado lo que en definitiva restringe el uso de ese tipo de frenos a un público más acotado pese a que su venta es libre a cualquiera. Pongamos un ejemplo. Freno comúnmente llamado "correction". No es más que un freno de 4 gonces, es decir 4 puntos de articulación en el que se deja el área bajo el puente libre. De acero inoxidable con cobre, bronce, de hierro, etc., este freno fue "bautizado" con ese nombre dado que se buscaba corregir algunos defectos que surgían en el proceso de hacer la boca del caballo. Luego algunas personas fijaron una asociación de la imagen de determinado freno con ese "nombre". Eso a lo largo de los años que llevamos en esto, hemos visto qe genera falsas conclusiones incluso errores conceptuales que hacen que e usuario tenga un resultado diferente a lo esperado.

En manuales que disponemos de otras partes del mundo, incluso hoy con el acceso a potentes motores de búsqueda on-line, podemos apreciar la enorme cantidad de frenos contemplados bajo el nombre " correction" y eso solo tiene una explicación. Cada fabricante ha diseñado o fabricado bajo ese nombre un modelo que reúne ciertas características similares a los demás, pero con la impronta personal de cada fabricante. Eso da como resultado que por cada modelo Correction, tengamos una infinidad de modelos diferentes de frenos de 4 gonces.

Es así que a lo largo de los años como diseñadores y fabricantes de frenos específicos y genéricos, hemos optado por nombrarlos con una nomenclatura simple que explique su diseño o composición, diferenciando entre modelos de composición similar con siglas o nombres, pero siempre orientando al usuario con una descripción. También en algunos pocos modelos hemos tomado los nombres que comúnmente se usan en la región para denominarlos a fin de no crear confusiones. Año a año seguimos trabajando con el objetivo de lograr la herramienta perfecta, es por ello que desde Caballos y Afines apostamos al gran valor agregado de nuestros frenos: el asesoramiento. Más allá de la preocupación en el diseño, los estudios de biomecánica, fisiología, bienestar animal y pruebas funcionales que realizamos, sopesamos el asesoramiento como valor agregado primero para diferenciarnos de nuestra competencia, y en segundo lugar para poder universalizar el conocimiento sobre el uso de estas herramientas y hacerlas más accesibles para los usuarios. Permanentemente nos estamos formando en el tema, intercambiamos opiniones y conocimientos así como nuevas tendencias con los especialistas nacionales e internacionales en todas las áreas vinculadas, fomentamos el contacto con jinetes de todas las disciplinas de forma de nutrirnos del conocimiento como un todo y no sectorizarlo a una actividad determinada, y todo eso lo procesamos para volcarlo a la mejora continua de nuestros frenos así como el asesoramiento infaltable a nuestros clientes. En los últimos años, a raíz de la necesidad de los usuarios de más allá de contar con una buena herramienta para la corrección de sus caballos, la doma, entrenamiento o uso general, nos preocupamos por formar a los propios usuarios en el uso de los diferentes tipos de frenos, las técnicas de uso y corrección de los caballos, impartiendo las bases de la etología para crear herramientas efectivas de comunicación y contemplando la adaptación al lenguaje del propio caballo, su forma de aprendizaje, etc.

En fin, me pareció oportuno insistir en que si tenemos la cabeza abierta a todo, si somos capaces de absorber y luego procesar lo que nos muestran, lo que nos dicen, lo que leemos, no seremos presos de la necedad. Es menester agradecer a todos los clientes de Caballos y Afines que han confiado el enorme valor de las bocas de sus caballos a nuestros frenos, que nos han permitido asesorarlos, y también a todos aquellos que nos transmiten sus logros y resultados a través del uso de estas fabulosas herramientas de comunicación haciéndonos sentir cada vez más orgullosos y corroborando que estamos en el camino correcto.

Finalmente también un agradecimiento especial a los participantes de los cursos de corrección de defectos de doma y equitación campera, que dejando los prejuicios de lado, se abrieron a lo diferente, a lo desconocido, algunos incribiéndose con mayor entusiasmo, otros más retisentes y descreídos, pero todos permitiéndonos volcar en ellos nuestra poca o mucha experiencia con el único fin de fomentar un mejor uso del caballo, obtener mejores resultados más allá de si su uso es deportivo, recreativo o de trabajo.

Los que fueron entusiasmados, siguen así, los más resistidos, tras darnos la oportunidad de mostrarles un camino diferente y ver por si mismos los resultados en sus propios caballos, sin trucos, sin engaños, sin dudas, con métodos accesibles para todos, tuvieron la valentía de confesarnos que no creían y el enorme gesto de reconocer los logros.

Ellos han sido un ejemplo de aprendizaje, sus avances son nuestro orgullo, sus logros son nuestro motor para seguir en ésto, y sus fracasos han sido lecciones de que siempre en estas actividades la autocrítica debe estar siempre presente, donde el último culpable es el caballo. Por suerte todos los participantes tuvieron las herramientas y el apoyo de nosotros cuando lo solicitaron, para corregirse, insistir y transformar un fracaso en enormes alegrías con cada logro obtenido. A ellos gracias.

El conocimiento no tiene límites...

 

 

Dr. Andrés Rusiñol

Médico veterinario

Especialista en frenos - Diseñador y fabricante

Domador y entrenador de Caballos


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