Imprinting

Técnica de imprinting, sociabilización y manejo intensivo
temprano en el potrillo (Imprinting technique, and intensive
socialization early in the foal)
González del Pino, Francisco(*); Escalante, Fernando (**);
Wilde, Oscar R. (***)
(*) Med. Vet., (***) Ing. Zoot. Centro Experimental de
Reproducción Equina. Departamento de Producción Animal,
Facultad de Agronomía y Zootecnia, Universidad Nacional de
Tucumán. Argentina). (**) Fundación HIPPUS, Camino Real al
Perú 1050, Yerba Buena, Tucumán.
Contacto: info@fundacionhippus.org.ar y
fgdelpino@hotmail.com
Resumen
El imprinting es el arte por el cual una persona se “introduce” a un animal
lactante como un individuo más de su propia especie, realizando un
manejo natural del potrillo en el momento del nacimiento y durante los
días subsiguientes, modificando su personalidad. Este “aprendizaje”
ocurre únicamente en un breve "período sensible" de tiempo, luego del
nacimiento y tiene un carácter irreversible. Las ventajas de esta técnica
son: a) establecimiento de un vínculo con el hombre, b) aceptación del
liderazgo humano, c) eliminación de respuestas indeseables a ciertos
estímulos, d) habituación a maniobras a usar en el animal adulto.
El imprinting se desarrolla en tres etapas: la primera etapa de formación
del vínculo: tiene por finalidad lograr un vínculo y aceptación hacia las
personas. Una segunda etapa de desensibilización: consiste en disminuir
el grado de sensibilidad general a diferentes tipos de estímulos, y
finalmente una tercera etapa de sensibilización, en la cual se le enseña al
potrillo los puntos básicos para su adecuado entrenamiento futuro.
La metodología utilizada en el Centro Experimental de Reproducción
Equina comprende maniobras que se desarrollan durante las primeras
cuatro semanas de vida para lograr los objetivos antes citados. En la
primera se busca la formación del vínculo y la desensibilización con el
potrillo acostado. En la segunda se trabaja con el potrillo de pie y con
bozal, continuando con las maniobras de desensibilización y el agregado
de maniobras específicas. En la tercera se trabaja en todo aquello
relacionado con la marcha del potrillo y finalmente en la cuarta semana,
las maniobras tienen por finalidad la desensibilización a situaciones
generadoras de estrés.

El imprinting es un proceso de formación de la personalidad del recién nacido que
ocurre en un breve y sensible período que sigue al alumbramiento, de carácter irreversible.
Su comprensión y manejo exige la aplicación de una técnica o de un arte, por el
cual el humano se introduce en un animal lactante inmediatamente luego de su nacimiento.
El principio de aprendizaje en el que se basan las técnicas de imprinting es el de
habituación.

INTRODUCCIÓN
El imprinting fue descrito
por primera vez por Konrad
Lorenz (Figura 1), quien es
considerado el pionero de la
etología moderna (ciencia que se
aboca al estudio de los patrones
del comportamiento animal). En
1935, y luego de observar que
los polluelos de ganso seguían a
sus botas (que había dejado por
descuido cerca de su nido), como
si estas fueran su madre, Lorenz
se encargó de incubar huevos de
gansos, asegurándose de que la
primera figura que vieran los
polluelos al momento de nacer, fuera la de su humanidad.
Inmediatamente luego de nacer los gansitos lo seguían y asumían a
Lorenz como si él fuera la madre. A esta forma de “aprendizaje” que sólo
puede ocurrir en un breve "período sensible" de tiempo, posterior al
nacimiento y que además tiene un carácter irreversible le llamó Imprinting
(4). Este fenómeno no se produce de manera exclusiva en los gansos,
sino que puede observarse también en otras especies como la liebre, los
castores, el cerdo e incluso el equino.
Recientemente el Dr. Robert Miller popularizó nuevamente el
Imprinting en el equino, a través de numerosas publicaciones, incluyendo
su libro Imprint Training of the Newborn Foal (15), además de editar
videos; con estos aportes se convirtió en uno de los principales referentes
sobre el tema y pionero educador en la técnica. El imprinting se define
como una técnica de formación de la personalidad del recién nacido; ésta
se empleó con mucho éxito en varias especies de animales desde la
década de 1940. Se dice que el imprinting ocurre cuando un
comportamiento innato se desencadena en respuesta a estímulos
aprendidos.
El imprinting es la huella específica, filial y sexual. En esencia, la
única especie donde se puede considerar un doble imprinting propio de la
especie, además de la humana, es el perro (canis lupus familiaris);
corresponde incluir el imprinting sexual como parte de este aprendizaje
(2); por otro lado, en los mamíferos el imprinting es indisociable del
vínculo de apego primario. Nuevamente, la única especie en la cual se
demostró que puede generar doblemente este vínculo de apego primario,
es el perro. En las otras especies, el vínculo primario, se establece
exclusivamente con la especie a la que pertenece, y los individuos que
desarrollan este tipo de vínculo con el humano, son criados en ausencia
de su madre biológica; por lo tanto exclusivamente impregnados con
nuestra especie y disociabilizados de la propia.
Por lo dicho anteriormente, y desde el punto de vista académico, se
podría considerar que la técnica de imprinting utilizada en los potrillos no
es un verdadero imprinting desde el punto de vista etológico y conceptual,
sino una sociabilización temprana y debe realizarse sin entorpecer el
vínculo de apego con la yegua. El objetivo principal del imprinting es
lograr que el potrillo experimente y acepte durante la etapa más temprana
de su vida y en forma progresiva, sensaciones generadoras de miedo o
temor que afrontará continuamente y que las lleve consigo por el resto de
su vida. Otro de los puntos importantes en el período del imprinting,
consiste en lograr que el animal lactante introyecte al humano como parte
de su propia especie, convenciéndolo de que una persona puede invadir
su espacio, tocar y manipular cualquier parte de su cuerpo, sin que
reaccione en forma temerosa o agresiva.
Finalmente debe lograrse que el animal desencadene respuestas
deseables, frente a determinados estímulos aprendidos. Como resultado el
potrillo se transformará en un caballo que no será temeroso, pero sí
respetuoso de los humanos (14); un animal mucho más tolerante y por lo
tanto menos asustadizo y agresivo, lo cual permitirá su manipulación
física en forma más sencilla, tanto por parte de su amo o cuidador, como
del veterinario.
Creación de hábitos, aprendizaje y estímulo
En el caso de los animales, el término habituación más bien que
aprendizaje, sería la expresión española más apropiada frente a
imprinting. Habituación, hace referencia a un cambio permanente en la
respuesta a determinados estímulos y este cambio permanente se genera
como resultado de una experiencia previa del animal frente a un estímulo
y a la aceptación de dicho estímulo. Por lo tanto, hace referencia a una
conducta aprendida del animal y no a una salida cognitiva, como lo es el
conocimiento desde el punto de vista del humano.
Si bien el aprendizaje en las especies animales puede generarse en
cualquier etapa de la vida, este es más rápido, más persistente y logra un
efecto más profundo si se adquiere durante el denominado período crítico
de aprendizaje. El período crítico o sensible de aprendizaje corresponde a
la etapa de la vida del animal durante la cual el proceso de habituación
respecto a determinados estímulos está favorecido de forma especial. En
el caballo, este período se desarrollaría durante las primeras semanas de
vida. Así, potrillos manejados a partir del primer día de edad hasta el día
42, realizaron mas rápidamente pruebas de manejo a los 85 días, que
aquellos entrenados luego de 43 días de nacidos hasta los 84 (12), lo que
podría implicar la existencia de un período crítico de manejo durante los
primeros 42 días de edad.
Un estímulo para el proceso de habituación sería cualquier cambio
detectable en el ambiente que rodea al animal, ante el cual éste reacciona
con una determinada respuesta. Por respuesta se entiende cualquier comportamiento o evento fisiológico que se manifieste frente a dicho
estímulo. Es importante tener en cuenta que los animales poseen
respuestas innatas o instintivas frente a algunos estímulos. Como ejemplo
se puede citar la forma en que los mamíferos recién nacidos se mueven
hacia las mamas bajo la influencia de señales táctiles y olfatorias.
Momento del Imprinting
El período durante el cual se debe realizar el Imprinting varía según
la especie de animal de que se trate. En el caso de los animales
predadores (p.e.: perro y gato), este período es bastante posterior al
momento del nacimiento, ya que ellos se encuentran neurológicamente
menos maduros al nacer. Aunque algún grado de aprendizaje puede
lograrse al poco tiempo del nacimiento, el período crítico de aprendizaje
es más tardío y asimismo largamente dilatado, ya que durante el mismo
ocurre la sociabilización y la identificación con la especie (3).
Por el contrario, en el caso de las especies que son predadas (p.e.:
caballo y vaca), el período de imprinting ocurre más próximo al
nacimiento debido a que son algo más precoces y el período crítico de
aprendizaje ocurre inmediatamente luego del nacimiento (19). Estas
especies se encontrarán más maduras desde el punto de vista neurológico
al poco tiempo de haber nacido porque sus sentidos están completamente
desarrollados y pueden valerse por sí mismos, siguiendo a su madre y al
grupo para poder escaparle al peligro.
En el caso del caballo, su mente está receptiva para el aprendizaje
en el momento del nacimiento, puede sobrevivir en el medio. En
condiciones habituales y al poco tiempo de haber nacido, el caballo debe
incorporar en su mente qué es lo normal a su alrededor y qué no lo es (es
decir lo que representa peligro para sí mismo). Así también, debe
aprender a pararse y a correr al poco tiempo para poder escaparle al
peligro. Es durante ese preciso momento cuando el animal incorpora todo
lo que necesita saber para sobrevivir y lo lleva consigo de por vida.
Consideraciones a tener en cuenta
El Imprinting es un procedimiento que debe hacerse en forma correcta
si se quiere que sea efectivo, ya que lo aprendido por el potrillo durante el
Imprinting, lo llevará para toda su vida, tanto sus experiencias positivas
como negativas. Si se tiene en cuenta las consideraciones siguientes se
logrará un resultado óptimo:
• Oportunidad. El momento en que se realiza el imprinting es un
punto crítico y en el equino debe ser realizado inmediatamente
luego del nacimiento. El potrillo nace con su sistema nervioso
prácticamente maduro: ya en las primeras 24 a 48 horas de vida,
capta, procesa y almacena la mayoría de los estímulos que se
manifiestan a su alrededor. Esto se debe a que en la naturaleza, su
sobrevida dependerá de su habilidad para reconocer a sus depredadores, de su capacidad de pararse y de correr para alejarse
de los mismos; por esto su instinto debe desarrollarse rápidamente.
De allí que que las primeras horas de vida son fundamentales y las
más críticas para el imprinting. Otra razón por la cual se cumple en
este momento, es que al exponer el cerebro del potrillo a
determinados estímulos inmediatamente luego del parto, no es
necesario anular o desplazar la información previamente
almacenada. Si bien el comportamiento del potrillo está en cierta
medida predeterminado genéticamente, el aprendizaje de los
componentes normales de su medio ambiente, así como las
reacciones a tener frente a distintos estímulos, no han sido aún
adquiridas por su mente. Por lo tanto, se puede comenzar con el
proceso de habituación respecto a esos estímulos, tan pronto como
el animal nace y de esta forma se modifica dramáticamente su
futuro comportamiento y reacciones. Durante los primeros días de
vida, el potrillo presenta una enorme plasticidad al aprendizaje, de
modo que, si el potrillo aprende a tolerar un determinado estímulo,
lo continuará haciendo una vez convertido en adulto.
• Irreversibilidad. Se ha planteado que el imprinting debe
considerarse irreversible; los aprendizajes estampados en el cerebro
del animal se retendrían para toda la vida.
• Tolerancia. Si el potrillo aprende durante sus primeros momentos de
vida que ciertas experiencias no ponen en riesgo su existencia, será
más tarde capaz de tolerar esas experiencias o similares, durante
toda su vida y no reaccionará con temor ante ellas.
• Persistencia durante el trabajo. El desarrollo del imprinting debe ser
constante y persistente en cada una de las etapas en que se
desarrolla la técnica, para así llegar al objetivo de habituación y
aceptación al estímulo.
Consideraciones a tener en cuenta
• Oportunidad
• Irreversibilidad
• Tolerancia
• Persistencia
VENTAJAS Y DESVENTAJAS DEL IMPRINTING
En general, se acepta que el imprinting presentaría las siguientes
ventajas:
• Establecimiento de un vínculo o lazo con los humanos. En condiciones
naturales, normalmente es la yegua quien le enseña a su cría el miedo
hacia los otros individuos, circunstancia en que el potrillo aprende a
estar unido, permanecer cerca y seguir a su madre para asegurar su
supervivencia. En los caballos que se crían libremente, el potrillo es
presentado a los otros animales de la manada, y pronto establece
vínculos con ellos. Por lo tanto, es lógico pensar que el potrillo, así
como establece un vínculo con los de su misma especie, puede hacerlo
con otros individuos, ya sean humanos, o animales de otras especies.
Esto es exactamente lo que puede ocurrir y ocurre cuando una persona
trabaja con un potrillo tan pronto como éste nace. Este vínculo es
independiente de la alimentación, ya que él aprende rápidamente que
la fuente de alimento es su madre. El imprinting simplemente remueve
del potrillo el miedo hacia las personas, colocándolas en la misma
categoría que su madre (17).
• Aceptación del liderazgo humano. Se debe buscar la aceptación del
caballo si se quiere que trabaje conjuntamente con el hombre. La
aceptación del caballo no debe lograrse a través del miedo (rol de
predador) si no generando una dependencia (rol de un guía dominante)
de forma tal que el caballo colabore por complacencia y no por miedo.
Los potrillos con Imprinting no ven a los humanos como predadores, si
no como una compañía; ven a su entrenador como un líder.
Psicológicamente, esta es la relación ideal entre los equinos y los
humanos. El vínculo representa para el animal confianza, seguridad y
compañía.
• Desensibilización / Habituación. Debemos aclarar que los términos
habituación y desensibilización no son sinónimos, ya que la habituación
hace referencia a la eliminación de una respuesta indeseable ante un
estímulo, por la repetición del mismo, hasta su aceptación (lográndolo
en cierta medida rápidamente). Mientras que la desensibilización es un
proceso gradual. Pero debido a que en el lenguaje cotidiano y dentro
de la jerga referida a los equinos se utilizan como si lo fueran, puesto
que el resultado final es el mismo, (desaparece la reacción natural de
miedo frente a un estimulo aterrador que lleva al equino, a huir de la
misma), es que en este trabajo los utilizaremos como semejantes (14).
Todas las partes del cuerpo del caballo deben ser desensibilizadas;
para ello se utilizan estímulos rápidos y repetitivos hasta que el animal
se habitúa, es decir, no reacciona frente a ellos si no que se relaja. Una
vez que se ha comenzado con la desensibilización, esta no debe
detenerse hasta que se perciba una relajación definitiva de la parte del
cuerpo del animal que se está trabajando. Si se detiene el estímulo
cuando el potrillo se resiste, el potrillo asociará que su resistencia lleva a que el entrenador o imprintador se detenga en la maniobra, lo que
producirá un efecto opuesto al que se busca.
• Sensibilización. Consiste en habituarlo a ciertas maniobras que se
emplearán cuando el animal esté en edad de ser montado y se inicie su
educación
En cuanto a desventajas, se puede decir que cuando el imprinting es
realizado en forma correcta, no resulta dañoso para el comportamiento
deseable del caballo; por ello, lo ideal es que sea conducido bajo
supervisión y realizado por personal experimentado (14). Si el imprinting
se hace en forma incorrecta, se graba en la mente del potrillo una
respuesta negativa, haciendo el proceso de entrenamiento mucho más
difícil (11; 5). Es posible que un manejo desacertado del imprinting haya
dado lugar a conceptos erróneos que desacreditan y ponen en tela de
juicio su empleo, tales como interferir con el vínculo materno (9), producir
potrillos perezosos, etc.
Otros autores sostienen que el procedimiento utilizado por Miller no
correspondería a un mecanismo de Imprinting natural y generaría un alto
nivel de estrés en el potrillo recién nacido (5, 16), que no justificaría el
logro posterior de un manejo más fácil del animal. Tampoco resultarían
claros los beneficios de la habituación hacia determinados estímulos o la
disminución en las reacciones de temor, los que en caso de lograrse,
serían de corta duración (22, 23).
DESARROLLO DE LA TÉCNICA
Los autores de este estudio quieren destacar que muchos de los
procedimientos utilizados en esta técnica, tienen lugar durante el período
neonatal, por lo que estrictamente hablando, se ubicarían más allá del
momento en el cual tiene lugar propiamente el imprinting dentro de la
especie equina. Por ello, desde el punto de vista científico, sería correcto
considerar la técnica descripta aquí, no como un imprinting tal cual se lo
definió, si no como una sociabilización y manejo temprano e intensivo del
potrillo. Sin embargo, como en la práctica equina inicialmente se utilizó en
forma errónea, en este artículo se mencionará como Imprinting, aunque
sea incorrecto desde el punto de vista académico.
Teniendo en cuenta experiencias locales (Centro Experimental de
Reproducción Equina, Facultad de Agronomía y Zootecnia, Universidad
Nacional de Tucumán, Argentina), es indispensable registrar una
observación sobre la conveniencia de iniciar el procedimiento de
imprinting antes del parto, con un trabajo previo con la madre, por lo que
puede desdoblarse éste en: a) manejo preparto, y b) manejo posparto.
• Manejo preparto. Es importante que
previamente se prepare y se trabaje con
la futura madre en los días anteriores al
parto, para que ella acepte al
imprintador, y a la vez, le permita la
intervención con su cría (Figura 2). La
yegua tiene una decisiva influencia en el
comportamiento del potrillo, ya sea para
bien o para mal. Por lo tanto, si la
madre tiene confianza y se fía de las
personas, su cría también lo hará. Si la
yegua es temerosa y cautelosa con las
personas, el potrillo tendrá miedo a
ellas, simplemente porque su madre lo hace. Debido
a esto, el imprintador debe ganarse la confianza de
la madre, dándole azúcar o sal, caminando junto a
ella unas veces por día y alimentándola. Estas
acciones permitirán alcanzar el objetivo de ganar su
confianza. Si la madre se acerca al imprintador, el
potrillo al verlo, asociará que es una parte vital y
bienvenida en su vida. Este es un simple método de
manipular el comportamiento materno, para obtener
el deseado modelo de comportamiento de su cría.
Resulta más conveniente enseñarle al potrillo a
acercarse al imprintador, que esperar que éste vaya
a buscarlo. Tradicionalmente, se asumía que era
mejor dejar a la madre y al potrillo solos las primeras
horas posteriores al nacimiento, para permitir que se
establezca un vínculo adecuado y que la naturaleza
tome su curso. Sin embargo, recientemente se ha comenzado a
comprender que existe una ventana de oportunidades inmediatamente
después del nacimiento y durante las primeras horas de vida, que
afectan permanentemente la relación entre el potrillo y los humanos.
Es por ello que el inicio del “imprinting” tiene lugar durante las
primeras horas de vida, oportunidad cuando el animal establece un
vínculo con su madre y con cualquier otra persona u objeto que se
ponga en contacto con él; resulta importante no obstaculizar la
formación del vínculo entre la yegua y el potrillo antes de comenzar el
imprinting (20) (Figura 3).
• Manejo posparto. En los minutos posteriores al parto se inicia el
proceso que establecerá el vínculo social y afectivo entre la madre y su
hijo. Por lo tanto, la yegua no debe ser molestada mientras retira la
placenta y lame al recién nacido (19). Una intervención durante esos
momentos podría desencadenar en la madre una respuesta de
agresividad hacia el operador e incluso el rechazo hacia su potrillo (9).
El imprinting debe comenzar luego de que se ha roto el cordón
umbilical y el ombligo ha sido desinfectado; en el caso de tratarse de
yeguas con un fuerte instinto materno, debería permitirse en primera
instancia que el potrillo se amamante antes de comenzar la técnica
(8,10). La posición mas conveniente para el manejo del potrillo es que
éste se ubique frente su madre; de esta forma se le permite a la madre
tener el potrillo a su alcance, bajo su vista y olfato, así se favorece la
generación del vínculo entre ellos. Para iniciar el imprinting, es
importante que la madre y el potrillo se encuentren cerca del lugar
donde puedan ser fácilmente manejados durante el día, tantas veces
como sea necesario. Idealmente, tres personas deben estar
involucradas en este proceso: una, que maneje a la yegua, para que
ésta no dañe a quienes trabajarán con el potrillo y otras dos para que
manejen el potrillo.
ETAPAS DEL PROGRAMA
Nuestra técnica se desarrolla en tres etapas; la primera de ellas -
etapa de formación del vínculo- tiene lugar en el momento del nacimiento;
su finalidad es lograr un vínculo y aceptación del potrillo hacia las
personas, además de una desensibilización de todo su cuerpo al tacto.
Una segunda etapa -etapa de desensibilización- se destina a lograr
disminuir el grado de sensibilidad general a otros tipos diferentes de
estímulos, y finalmente una tercera etapa –etapa de sensibilización- en la
cual se le enseña al potrillo los puntos básicos que necesita conocer para
su adecuado entrenamiento futuro.
Primera etapa: formación del vínculo y desensibilización táctil
Durante esta etapa se trabajará para lograr dos metas. La primera
meta persigue la habituación del potrillo a la manipulación por parte de su
imprintador, para así establecer un vínculo entre el potrillo y los humanos
mediado por la aceptación del animal. La segunda busca la
desensibilización del potrillo a estímulos principalmente táctiles
(desensibilización táctil). A medida que se va trabajando, es importante
hablarle al potrillo constantemente, en un tono calmado y suave para que
se habitúe a la voz.
• Maniobra de aceptación y
formación del vínculo entre el
imprintador y el potrillo. Para
lograr la primera meta, el
imprintador se arrodilla en el
suelo, se coloca detrás del potrillo
-el cual se encuentra en decúbito
lateral sobre el piso (Figura 4)- e
inicia las maniobras. La cabeza se
controla al ser tomada por el
hocico, con cuidado de no obstruir
la nariz y llevándola hacia el
hombro del potrillo, para impedir
que se pare. Al no permitir que el
potrillo se pare, el operador se
está presentando a sí mismo, como la fuerza dominante en la mente
del potrillo, y éste aprende a aceptarlo y a respetarlo, pero sin que se
establezca de manera concomitante una actitud de temor. Nada de lo
que se le está haciendo al potrillo le causa dolor ni le genera miedo:
sólo aceptación y respeto. Con el potrillo en esta posición, se comienza
a secar todo su cuerpo con una toalla, de manera de ir generando en
forma paulatina un vínculo con él. Una vez que ya está seco, se
continúa con la segunda meta que es desensibilizarlo.
• Maniobra de desensibilización
táctil. Consiste en desensibilizar todo
el cuerpo del potrillo a los estímulos
táctiles, es decir, habituarlo a ser
manoseado por el hombre (Figura 5).
El proceso de desensibilización táctil se
realiza en forma ordenada: debe
comenzarse por la cabeza. El
imprintador fricciona suavemente con
las manos toda la cara, de forma que
el potrillo es inundado con estímulos
táctiles hasta lograr que se relaje, lo
cual ocurre cuando extiende la cabeza
y adquiere la expresión del que va a dormir. Después de trabajar sobre
la superficie externa de la cara, se continúa con las orejas, las cuales se
deben refregar y masajear de a una a la vez, hasta que se
desensibilicen y el potrillo permita tocarlas sin reaccionar. Al finalizar
con las orejas, se prosigue con los ollares y la boca. Se colocan los
dedos dentro de los ollares y se los mueve hasta que el animal se
desensibiliza por completo. La finalidad de esta maniobra es lograr un
animal que no se resistirá al pasaje del tubo naso gástrico o el
endoscopio.
El paso siguiente es la boca, para lo cual se inserta un dedo y se
refriega la encía hacia adelante y hacia atrás; se continúa con los
extremos de los labios, el lado interno de los mismos y sobre la lengua
(Figura 6). Esto permitirá que el potrillo se acostumbre a llevar el freno en
su boca y a la inspección de sus dientes. Luego se continúa con el cuello,
frotándolo y dando masajes suaves en ambos lados, incluida la crin. De
allí con la cruz y hacia atrás, hasta llegar a la base de la cola y el perineo.
Una vez que se logra el efecto deseado, es decir una aceptación total y
relajación de estas áreas, se traslada la maniobra hacia los miembros.
Cuando los miembros son tomados y flexionados, el potrillo puede
intentar oponerse, por lo que se debe estar alerta para no recibir patadas.
Lo mejor es comenzar masajeando el
hombro, seguir por la parrilla costal, el
pecho y luego dirigirse hacia el miembro.
El miembro se flexiona y estira
repetidamente hasta que el potrillo acepta
la maniobra y lo deja totalmente flácido.
Manteniendo el miembro por el casco, se
pueden realizar pequeños golpes sobre la
base del mismo de forma de
desensibilizar al potrillo a las maniobras
del herrado. Una vez terminada la tarea
con el miembro anterior, se continúa con
el miembro posterior con el que se
repiten las maniobras anteriores.
También se debe desensibilizar la
región de la ingle; ésta es un área importante a desensibilizar, ya que en
ella se encuentran el pene y el escroto en el macho, y las mamas en la
hembra. La hembra imprentada, permitirá el chequeo y la limpieza de las
ubres, además de eliminar el riesgo de que la yegua no permita mamar a
su potrillo. En el caso de los padrillos, la desensibilización de esta área
permitirá que no se genere resistencia durante la limpieza del pene y sus
vainas, operación que se realiza previa al servicio o a la colecta de semen.
Este proceso de desensibilización debe continuarse más tarde, cuando el
potrillo esté siendo imprintado de pie.
Por último, se trabaja sobre el área rectal para permitir la toma de
temperatura y el tacto rectal; ambas maniobras serán muy importantes
en los futuros exámenes del aparato digestivo y reproductor, tanto en las
hembras como en los machos. Para ello, se utiliza un guante y se coloca
lubricante sobre los dedos. Suavemente se introduce el dedo dentro del
ano del potrillo y se lo mueve delicadamente hasta que el potrillo se
relaje, e incorpore este estímulo en su mente. Una vez que el proceso
terminó, se le permite al potrillo incorporarse para evaluar sus miembros
y que pueda mamar. Cuando termina de mamar, se repite el proceso del
otro lado del cuerpo, porque el cerebro del potrillo es incapaz de
transmitir los conocimientos adquiridos de un lado del cuerpo hacia el otro
lado. Para ello tomamos el potrillo y realizamos la maniobra de relajación.
Esta consiste en rodear con ambos brazos su pecho y muslos por
encima de sus corvejones; esta posición se mantiene hasta que el potrillo
se relaje y demuestre confianza.
Segunda etapa: desensibilización general
Durante esta etapa se trabaja al potrillo parado sobre sus cuatro patas
y se procurará habituarlo, tanto a estímulos táctiles generales sobre su
cuerpo, como a estímulos visuales y auditivos. En otras palabras,
acostumbrarlo a la mayor variedad de estímulos ambientales con los que
convivirá por el resto de su vida. La cantidad de estímulos a los que el
potrillo puede ser desensibilizado es ilimitada. Una vez que el potrillo se
desensibilizó al tacto humano, es el momento de avanzar hacia la
utilización de estímulos más sofisticados. A continuación se sugieren un
conjunto de maniobras, las cuales no son
excluyentes de otras que se podrían
implementar de acuerdo a las particulares
condiciones de crianza o deportivas.
• Maniobra de desensibilización de la
región inguinal (con el potrillo de
pie). El imprintador procede a dar
suaves masajes en toda la región
inguinal, considerando escroto y
mamas, vaina prepucial y pene
(Figura 7).
• Maniobra de desensibilización a ruidos
extraños. Durante esta etapa, se frota o
masajea el cuerpo del potrillo, con
papeles de diarios y/o plásticos, se pasa
la máquina cortadora de pelo sobre su
cara, orejas y miembros (Figura . El
objeto de esta maniobra es evitar que
en el futuro, el animal se asuste o
espante frente a este tipo de estímulos
externos.
• Maniobra de desensibilización al
secador de pelo (Figura 9). Esta
maniobra tiene por objeto
acostumbrar al animal a este
estímulo externo, de uso frecuente
en animales de competición o
ferias.
• Maniobra de acostumbramiento
al rociador (Figura 10). Esta
maniobra consiste en producir
una desensibilización a la acción
de un rociador o spray con el
objeto de habituarlo a un
estímulo de uso frecuente en
animales de competición o
ferias.
• Maniobra de desensibilización al
herraje (Figura 11). Esta
maniobra busca producir un
acostumbramiento permanente
en el animal, frente a las
prácticas comunes de herrado,
de forma tal que el animal
adulto acepte dócilmente el
clavado y el recorte de los
cascos.
• Maniobra de desensibilización al
brete (Figura 12). Esta
maniobra, como otras similares
(p.e.: subir al trailer), tiene por
objeto habituar al potrillo a
obedecer la entrada al lugar de
trabajo, sin que oponga
resistencia.
• Maniobra de acostumbramiento a la
silla y a la cincha (Figura 13). El
operador debe rodear el área de la
cincha con los brazos, apoyar el
cuerpo en la zona de lomo y dorso
apretando rítmicamente hasta que
el potrillo se habitúe. Esto permite
en el futuro una buena recepción de
la silla y la cincha.
• Maniobra aprensión o relajamiento
(Figura 14). Con el potrillo de pie,
se toma a éste con ambos brazos
rodeando su pecho y sus muslos por
encima de sus corvejones; esta
posición se mantiene hasta que el
potrillo se relaje y demuestre
confianza.
• Manniobra de desensibilización del
área rectal (Figura 15). Se utiliza
un guante para tacto rectal y se
coloca lubricante sobre los dedos.
Suavemente se introduce el dedo
dentro del ano del potrillo,
moviéndolo delicadamente hasta
que el potrillo se relaje, e
incorpore este estímulo. Tiene por
finalidad permitir la toma de
temperatura y la realización del
tacto rectal en el animal adulto.
Figura 14: Maniobra de aprensión
Figura 15: Maniobra de
desensibilización del área rectal.
Figura 13: Desensibilización
a la silla
Segunda etapa: desensibilización general
• Desensibilización de la región inguinal
• Desensibilización a ruidos extraños
• Desensibilización al secador de pelo
• Desensibilización al rociador
• Desensibilización al herraje
• Desensibilización al brete
• Desensibilización a la silla
• Desensibilización a la aprensión
• Desensibilización del área rectal
Tercera etapa: Sensibilización
El objetivo en esta etapa es establecer una respuesta condicionada,
frente a ciertas maniobras que se emplearán cuando el animal esté en
edad de ser montado y se inicie su educación en la disciplina a desarrollar.
Estas maniobras son: la aproximación sucesiva, el avance y el retroceso
con el cabestro, la reunión, etc.
Aproximación sucesiva (Figura 16).
Estando el potrillo de pie, el
operador se ubica a su costado y se
le aplica una estocada con la punta
del dedo en el flanco opuesto. En
su intento de escapar a esta
presión, el potrillo se moverá hacia
atrás y lateralmente hacia
nosotros, utilizando sus miembros
posteriores, por lo que debemos
realizar un paso hacia atrás para
permitírselo. Ante esta respuesta,
inmediatamente se debe
recompensar al potrillo liberándolo
de la presión con los dedos. Debe
esperarse 20 a 30 segundos y repetir el procedimiento una vez más,
corresponde recompensarlo inmediatamente aún ante el más mínimo
movimiento lateral que el potrillo realice para liberarse de la presión.
La mayoría de los potrillos aprenden al tercero o quinto intento. Así en
poco tiempo con esta maniobra el potrillo habrá aprendido a moverse
lateralmente utilizando sus miembros posteriores. Debemos hacer esta
maniobra en ambos lados. Este proceso requiere de paciencia y
sensibilidad del parte del entrenador y es el secreto para entrenar los
caballos. De esta forma es como los caballos de rienda son entrenados
para realizar las intrincadas maniobras
que se requieren en la Equitación de
alta Escuela.
Maniobra de avance con el cabestro
(Figura 17). Se utiliza un cabestro de modo
que calce correctamente y se coloca una
soga que pase por la parte posterior del
potrillo para enseñarle a moverse hacia
delante. Esto se ve favorecido si el potrillo
es obligado a ir hacia adonde se encuentra
la yegua. Una variante de este
procedimiento consiste en que un ayudante
se ubique en la parte posterior del potrillo y
con sus dedos genere dígito presión
constante en diferentes lugares y buscando zonas sensibles hasta que el potrillo
avance, momento en el cual se deja de ejercer la dígito presión.
Maniobra de retroceso (Figura
18). Para ello se utiliza una soga
con la cual se jala hacia atrás.
Esta pasa por la parte posterior
del cuerpo del animal y se fijan
sus extremos a las argollas
ubicadas a cada lado del
cabestro. Para favorecer la
maniobra, se realiza digitopresión
en la región del pecho buscando
puntos de sensibilidad, hasta que
el animal comienza a retroceder;
en ese momento se detiene en
esta acción. Esta maniobra tiene por finalidad facilitar al animal adulto
la ejecución de las órdenes de retroceso, impartidas por el jinete
cuando las riendas son traccionadas en forma sostenida hacia atrás.
Maniobra de reunión. Un caballo
reunido es aquel que induce,
tanto a los miembros del tren
anterior como a los del posterior,
a una actividad pareja, y remete
el tren posterior para lograr un
impulso mayor de acuerdo a su
potencia. Tener un caballo
reunido es fundamental para
toda actividad deportiva o de
silla, ya que así logramos obtener
el impulso que necesita el caballo
para desplazarse, elevarse sobre
el obstáculo o emprender una
carrera.La maniobra consiste en colocar una soga que pase por la parte
posterior del potrillo, en lo posible por debajo de sus garrones (Figura
19), llevarla hacia adelante para ajustarla, fijarla a una argolla del
cabestro y hacer avanzar al animal.
Para lograr este resultado es necesario capacitar al caballo para que
pise con sus remos posteriores más cerca de la mitad del cuerpo,
aproximándose así más al centro de gravedad (como consecuencia de
ayudas convenientes con las piernas y de retención y contacto con las riendas).La reunión se logra cuando el caballo acepta la embocadura,
manteniendo un contacto ligero, elástico y constante con la mano del
jinete. La mayoría de los caballos no se calman hasta que notan el
contacto, ya que, hasta ese momento, les preocupa saber dónde va a
producirse y cuándo va a percibir el tirón repentino en la boca. Si se tiene
en cuenta esto, el caballo avanzará con impulso, en línea recta y atento a
las indicaciones del jinete: acatará la función con confianza, pero sin
precipitarse. El tren anterior obtiene la ventaja de trabajar en forma más
libre y elevada. Únicamente mediante una colocación correcta de la
cabeza puede reunirse al caballo, y sólo por medio de un avance
conveniente de los remos posteriores puede lograrse una posición correcta
de ésta y del cuello. Mediante la reunión, los músculos del tren posterior y
al mismo tiempo, el músculo del dorso, se pondrán en una tensión tal que
a causa de este último, por su unión con los músculos del tren anterior,
este se levanta moderadamente y da a los remos anteriores más
elasticidad. Cuando la cabeza y el cuello estén en su posición correcta, las
manos del jinete no tendrán otra función que la de conservar la posición
de aquellos. Lo demás deben hacerlo las piernas del jinete, porque no se
flexionan los remos posteriores mediante la acción de las riendas, sino con
la ayuda de las piernas del mismo. Estas a su vez, hacen avanzar a los
remos posteriores, lo que luego se realizará con la sola ayuda activa del
asiento (posición en la silla), que hace sentir la carga del jinete más
pesado o más liviano según la fuerza del tren posterior. Los pasos hasta
alcanzar una correcta reunión se muestran en las tres figuras siguientes
(Figura Nº 20).
Estado natural: el peso
descansa principalmente
sobre los miembros
anteriores.
En el caballo ensillado, el
peso se carga en sus
cuatro miembros.
En el caballo reunido, el
peso se carga
principalmente sobre los
miembros posteriores.
Figura 20: Esquema de distribución del peso en el proceso de reunión, adaptado de
Altstadt (1)
Duración de las sesiones
El tiempo total que lleva el proceso de utilizado en el CERE varía,
pero en general toma cuatro semanas. Durante las dos primeras semanas
de trabajo con el potrillo, las sesiones diarias son dos -una de cada lado
del cuerpo del animal- y duran de veinte a treinta minutos, ya que la
intensidad de atención del potrillo, como la de cualquier recién nacido
decae en corto plazo. Durante las siguientes semanas las sesiones duran
aproximadamente una hora y media. El secreto del éxito de la preparación del potrillo en este período,
consiste en tomar todo el tiempo necesario para que el animal se
desensibilice, más que en sensibilizarlo, es decir, se debe lograr que ceda
la resistencia. Cada estímulo debe repetirse la cantidad de veces
necesarias sobre el área determinada hasta lograr la desensibilización del
potrillo. Cuando el potrillo llega al punto de aceptación, cesarán sus
intentos de escapar y se relajará, ignorando su instinto natural.
METODOLOGÍA DE TRABAJO EN EL CERE
En los últimos años, el CERE (Centro Experimental de Reproducción
Equina, Facultad de Agronomía y Zootecnia, Universidad Nacional de
Tucumán) tomando como referencia la técnica descripta por Miller (14),
ejecuta un manejo intensivo temprano de sus potrillos con maniobras de
imprinting y sociabilización, práctica que se integra en un contexto de cría
para sus caballos, como un importante método de sociabilización y
aprendizaje facilitado. A partir de la experiencia lograda, se han
sistematizado y organizado las distintas maniobras de imprinting y
sociabilización en cuatro semanas, las cuales son descriptas a
continuación.
• Primera semana. Se trabaja con
el animal acostado y con el uso de la
mano en la región de la boca para
manejar el potrillo. Para ello se
coloca un dedo por dentro de la
boca y el otro sobre el hocico de
forma de ir acostumbrándolo al
freno y al bozal (Figura 21).
Se desensibiliza todo el cuerpo (principalmente
boca, orejas, nariz y región genitourinaria), se
flexiona el cuello (Figura 22), se flexionan y
extienden todas las extremidades y se realiza el
casqueo.
Figura 21: Forma correcta de colocar la
mano en la boca para el manejo del
potrillo
Figura 22: Flexión de cuello
el animal de pie y con el uso del
bozal. Se continúa con la
desensibilización de todo el cuerpo,
se realiza la flexión del cuello hacia
los costados hasta llegar al flanco,
hacia el pecho y hacia arriba. Se
flexionan y extienden todos los
miembros y se realiza el casqueo
(Figura 23). Además se comienza
con las maniobras de aprensión,
desensibilización a la silla, a la cincha
y al peso del jinete y por último se
realiza la maniobra de aproximación
sucesiva.
• Tercera semana. Se trabaja en todo lo
relacionado a la marcha del animal; se
inicia la tarea con las maniobras de
avance (Figura 24) y retroceso con el
cabestro (esta última se hace primero
con dos sogas y luego sólo con el
bozal). Una vez lograda la marcha
normal del potrillo se lo acostumbra a
mantener distintas velocidades de
marcha de acuerdo a la ubicación del
operador. Cuando el operador se
encuentra a la altura de la cinchera, el
potrillo debe llevar la misma velocidad
que la del operador (acompañamiento), si el operador se ubica por delante, el
potrillo deberá disminuir la velocidad de la marcha, si el operador se encuentra
por detrás del animal, éste deberá aumentar la velocidad. Finalmente se enseña
la maniobra de reunión.
• Cuarta semana. En este período se introduce el potrillo al brete, se realiza el
tacto rectal, se lo acostumbra al secador de pelo, a la máquina de pelar, al
vaporizador, a bañarlo y a subir y bajar del trailer primero con la madre y luego
solo.
Metodología del CERE
• Primera semana: se dirige la labor a la formación del vínculo y a la desensibilización
con el potrillo acostado.
• Segunda semana: se trabaja con el potrillo de pie y con bozal, y se continúa con las
maniobras de desensibilización y el agregado de maniobras específicas.
• Tercera semana: se trabaja con todo aquello relacionado con la marcha del potrillo.
• Cuarta semana: se procura la desensibilización a situaciones generadoras de estrés.

Conclusión
• El imprinting es una técnica al alcance de todos, relativamente
sencilla, no onerosa, ni nociva para el potrillo; sólo requiere
dedicación y tiempo.
• Los animales se tornan más dóciles.
• Se facilita el trabajo del veterinario y del entrenador.
• Se disminuye el estrés, los riesgos de accidentes y traumatismos
para las personas y los animales.
• Enriquece los conocimientos sobre el comportamiento equino.
Agradecimiento
Los autores agradecen al personal del CERE y a los numerosos
estudiantes que durante sus pasantías en el Centro permitieron la
realización de esta monografía, ya que sin su dedicada participación
no hubiera sido posible la adquisición de la riquísima experiencia
lograda, la cual se sintetiza en estas pocas páginas.
Agradecen muy especialmente la corrección de estilo a cargo de
la Dra. María del Carmen Taconi de Gómez, Investigadora
Independiente del CONICET.

Contacto: Lucía Lucas Almeida - Móvil: (+598) 98 184 543 - caballosyafines@gmail.com